
Vivo creyendo ke no hay más ke hielo en varios corazones, ke no hay forma de ke se puedan derretir, pocas veces he encontrados corazones ya derretidos, día a día me dedico a observar y descubro ke es peor vivir pegada al pasado o simplemente no tener pasado?
Será bueno eso del borrón y cuenta nueva si siempre hay algo ke actúa de arnes y te mantiene a raya... he pensao en sólo dejar fluir todo, en actuar como un río ke sigue su ruta sin pensar en por qué, en llegar al mar y evaporarme, pero tendré ke algun dia condensarme, ser lluvia o tal vez un hielo,. algo ke de lejos es tan hermoso, ke si lo tocas te congela hasta el cerebro en una mezcla extraña de sensaciones buenas y malas... es eso, al final volvemos siempre a lo mismo.
Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol. Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.


